EDITORIAL


Edgardo Herrera M
Escritor
“La Fantástica”
A escasos dias de iniciar otra “semana santa”, en el país del “sagrado corazón”, en la ciudad últimamente denominada “fantástica”, vuelvo a percibir aquella extraña sensación que tuve a los diez años al contemplar en el fondo de un saco de fique los restos calcinados de un gato.
Mientras todos se reían recordando el gato encendido lanzando dolorosos alaridos en medio de la ceremonia de confirmación de los alumnos de quinto grado, yo contemplaba el cadáver del animal chamuscado, con mi ropa nueva y mis flamantes zapatos comprados para la ocasión, preguntandome si era válido que yo confirmara alguna creencia en realidad. El hombre que cargaba el siniestro envoltorio le hizo un gran nudo al saco y tomó camino hacia el mercado para lanzarlo en las aguas del caño.
La sensación que percibo ahora es la misma de entonces, al caminar por las calles de esta ciudad, al entrar a cualquier sitio mirando en todas direcciones y tratando de demorar el menor tiempo posible. Es una enorme percepción de inseguridad. Recuerdo que en aquella ocasión al dejar el atrio de la iglesia, con mi escaso tiempo en el mundo, pude ver que todos los presentes se santiguaban y miraban al cielo; yo hice lo mismo, pensando que al trazar aquel símbolo en mi pecho podria conseguir algo de tranquilidad. Sin embargo, eso no sucedió, los ojos apagados del gato seguían fijos en mi mente.
Ya no trazo ningún símbolo sobre mi pecho, ni creo en las inciertas estrategias de seguridad ni en los planes de desarrollo de los gobernantes de turno. Recuerdo que el símbolo de la semana santa en mi casa era comer pescado, pero no por tradición católica, a mi padre al igual que a mí todo eso le daba igual; solo que a mi padre le encantaba el pescado y en esa corta temporada tenía motivos “convencionales” para darse gusto. Quisiera creer que el símbolo de la próxima semana santa en Cartagena fuera la seguridad, que no sea necesaria la angustia y los cuidados extremos al ir a la tienda a comprar alguna cosa. Quisiera que fuera borrado de los anales de la historia el apelativo “La fantástica”, si hay algo menos cercano a la realidad de esta ciudad es esa pomposa palabra, pero pueden volarles la cabeza a mil desconocidos en la esquina de cualquier barrio y la gente continuará llamándola así, la gente continuará trazando cruces en su pecho y caminando procesiones y subiendo lomas y mirando de reojo que con dos o tres gotas de lluvia esta ciudad podria desaparecer.
Ojala surtan efecto los miles de símbolos católicos que se dibujaran sobre los pechos de las personas en las próximas fechas, ojalá esta ciudad encuentre dolientes y se halle un rumbo factible, ojala los recien llegados al IPCC sepan lo que hacen y que los vigilantes no pretendan imponer nuevos horarios a los grupos culturales… en fin, el aire del mundo está saturado de utopías, qué más da que se sigan llenando los vacíos del aire con nuevas peticiones.
TEATRO


María Teresa Mateos
Actriz y Poeta
El teatro Posdramático necesita actores conscientes hacia la construcción de una técnica para el actor del teatro Posdramático
Hablar de Teatro en la actualidad es hablar de una ruptura absoluta de las convenciones propuestas desde Aristóteles, las líneas de tiempo, espacio y acción que ahora se pueden llegar a emplear para presentar un espectáculo teatral, son absolutamente infinitas; lo mismo ocurre con el lenguaje y su función comunicativa, se han planteado incluso dramaturgias en las que esta función del lenguaje queda obsoleta, en el sentido en que cada vez en la vida cotidiana este recurso se desvaloriza, llegando a producir un caos general, dado que no comunicamos exactamente lo que deseamos decir, dentro de lo cual entra en juego el Cuerpo, como ente que comunica aquello que las palabras ya no pueden decir, o aquello que tal vez ya no queremos decir, o no deseamos escuchar.
¿Qué es realmente lo que estamos diciendo cuando decimos algo? ¿Realmente me estoy comunicando? ¿Realmente estoy pudiendo poner en la mesa todas las cartas que permiten que el desarrollo de una comunicación transparente se dé? Y de no ser así, ¿Qué de esa conversación me estoy llevando para mí? ¿Y que estoy dejando para que mi interlocutor se lleve? Es interesante darse cuenta, al adentrarnos en la práctica de observar la comunicación cotidiana, como se ponen de manifiesto los deseos de aquel que emite un discurso, de manera consciente o no (y realmente creo que en el común denominador de las personas es un acto puramente inconsciente, lo que lo hace inmensamente infinito, variable y diverso) Pero me pregunto: ¿A dónde nos conduce este escape del inconsciente? ¿Cómo se produce ese escape? ¿A través del inconsciente mismo? Estos interrogantes quedan abiertos a discusión. Por otro lado, esta “manifestación inconsciente de los deseos” (concepto extraído del texto teatral “Sexo Según Mae West” de René Pollesch) se conjuga al mismo tiempo con una codificación espontánea y momentánea de la necesidad de hacerle saber al otro lo que deseo de él o ella, que se manifiesta a través de lo corporal: doy a conocer lo que deseo de ti, o lo que deseo hacer contigo, a través de un gesto, gesto que se conforma o construye de manera inmediata cuando se presenta la necesidad de comunicar mi deseo, por ejemplo: En una fiesta, están todos sentados departiendo, en algún momento hay un cruce de miradas entre una persona (hombre) y otra persona (mujer) [solo por poner un ejemplo] suena el tema musical de moda y, a través de un gesto con la cabeza él le manifiesta a ella su deseo de bailar, no hay emisión alguna de palabras, solo ese movema que lleva consigo la clara intención de manifestar el deseo de aquella persona-hombre- (en este caso)de que la mujer lo acompañe a la pista de baile para moverse al ritmo de la música.En estas inmediaciones de la comunicación o de lo que Deutsch llama “El habla de las capas populares”, es donde el actor del "nuevo teatro" debe escarbar para encontrar la esencia de este Teatro Posdramático, en la que los gestos son el hilo conductor de los deseos que se quieren manifestar.
Surgen varios interrogantes. A partir de lo que René Pollesch llama en su obra “Sexo Según Mae Wets”, “la manifestación de los deseos”, y como esto afecta las relaciones de pareja, por ejemplo. En la medida en que un hombre (cliente, amante, esposo, amigo, compañero de trabajo, desconocido) conoce los deseos más profundos de una mujer, así mismo tendrá una posición de poder que podrá usar a su favor (en Sexo Según Mae West, esta situación se pone de manifiesto a través del deseo de uno de los personajes femeninos por poseer una pluma) Haciendo un análisis comparativo entre esta situación, y lo que he ido analizando de los modos de comunicarnos, me pregunto: ¿Es posible que ésta relación de poder esté dada por dos posiciones establecidas históricamente, una la del conocimiento de ese poder y la otra, la del desconocimiento del mismo y de cómo es posible conseguirlo? Ahora bien, ¿Qué tiene que ver esta situación con relación a mi idea del actor del Teatro Posdramático?, intentaré explicar esta cuestión.
A raíz de mis estudios en Expresión Corporal-Danza, me di cuenta de todo aquello que el lenguaje esconde a las palabras, pero que simultáneamente descubre a los ojos a través del Cuerpo y ahí es donde el Actor del Teatro Posmoderno debe apelar, a ese lugar del inconsciente, ya no solamente poniendo la mirada en el otro, en el “afuera de sí”, si no complementando esta búsqueda desde su “adentro”, es decir poniendo atención a cómo funciona su sistema perceptivo, entrenándolo con el fin de hacer consciente esa búsqueda. Retomando el pensamiento de Rudolf Von Laban, la idea es poner en escena al “hombre de nuestro tiempo”, y el hombre de este tiempo, es un hombre que ha abierto su espectro de observación tomando consciencia de sus actos y lo que estos pueden generar en los demás y viceversa; es decir que habremos entrado a relacionarnos en otro plano, un plano que está más ligado a la emoción, a los sentimientos, con lo cual queda abierta la puerta de aquello que en anteriores momentos históricos de la humanidad hubiera sido considerado como algo sin valor científico, no medible ni cuantificable. El Teatro siempre buscará manifestar las situaciones reales de la vida, despertar sensaciones, emociones y conmover al espectador, si ya hay una propuesta de un nuevo teatro que reivindica las estructuras aristotélicas, considero pertinente empezar a construir un nuevo Actor, para lo cual propongo, lo que he denominado Entrenamiento Corporal Continuo, lo que consiste en entrenar el sistema perceptivo desde la quietud y atendiendo las propias necesidades, con el fin de brindarle al Cuerpo plasticidad, desde el cerebro mismo, abrir la posibilidad de ser atravesado en los distintos órdenes que sensorialmente nos integran. Esto ayudará a que el hombre se asuma a sí mismo como un ser biológico, psíquico, físico, social y emocional, atravesado por órdenes genéticos, físicos, históricos y de memoria que terminan estructurando su individualidad. Cuando un Actor haya comprendido este entramado, y que el mismo subyace y opera mayormente desde el inconsciente, habrá encontrado la fuente infinita de su creatividad, entenderá que construir un personaje desde la imagen mental que le proporciona el texto en la primera lectura, es el camino que lo llevará a poner en escena la realidad que la obra en cuestión le sugiere, entenderá que no se trata de virtuosismo, o de quien sabe más, o de quien es mejor, entenderá que el fin último del arte representativo no es llenar el ego… al contrario, parte del fin será vaciarlo para que la materia esté limpia y disponible.

CUENTO


Robert Angulo
Escritor
JUGUETES ROTOS
Como todos los niños de la tribu de Dan, Sansón también jugaba a sobresalir en la guerra contra los filisteos. Y como en los juegos es completamente normal sustituir elementos reales por unos imaginarios, para realzar su incontestable dignidad, los otros niños le asignaron a Sansón el comercio del vino y los higos secos, y como todos los jueces de su pueblo, le fue permitido usar las balanzas y las costumbres prestadas del babilonio.
Despues de consultar las piedras sin valor de unos pectorales rotos, los pequeños levitas le otorgaron poderes supremos. Esto significaba que al momento de las confrontaciones, Sansón no hacía formar a sus niños para la guerra. Luchaba solo porque la ira de un dios rencoroso le daba toda su fuerza; con un enemigo como él era difícil evitar lo consabido. Bajo su mando, las doce tribus tienen un caudillo al que no le temblaban las manos a la hora de cortar los prepucios de sus enemigos.
Sin dudas, los juegos son fuentes de extravagancias desmedidas, y, en las guerras contra los filisteos, al traidor lo ahorcaban mientras su familia era apedreada en los vados del mar muerto. Además de la imaginaria crueldad de los combates, figuraba una idea todavía más aberrante. A sus nueve años, Sansón, el próximo juez del pueblo elegido, deseaba poseer un harem de mujeres filisteas. Nunca ha deseado a las mujeres de su pueblo, y en sus bodas seguirá fielmente los consejos de las profetisas de Asera. Ya se ve danzando entre panderos y címbalos, con gusto desatará sus trenzas antes de recibir la bendición de Asera.
Una vez libre de ese espíritu que lo transforma en una bestia, con la tutela de sus nuevos dioses, Sansón, liberado de cualquier culpa, se permitirá la satisfacción de todas sus concupiscencias. ¿Por qué alguien tan fuerte debía morir sin conocer los besos de las meretrices en Gaza? En las ensoñaciones del niño, sus manos querían tocar los instrumentos como sólo podían hacerlo en la corte de Ascalón. Sin embargo, que tipo de esperanza podía caber en unas manos que apenas eran buenas para destrozar vidas y cosas, esas manos toscas acostumbradas a levantar tiendas en medio de una tormenta, desconocían los más elementales secretos del amor.En una frustración más inmensa que un mar de langostas se fueron hundiendo sus pensamientos. Sansón tambien quería beber cidra y comer manjares inmundos, cortarse el pelo como lo hacía el príncipe de Gat. El niño deseaba encontrar mejores suelos donde arraigar sus verdaderos sentimientos. Su pequeño reino de mentiras despóticas y brutales no necesitaba de mezquindades divinas, en realidad sus deseos iban mucho más allá de acostarse a orar todas las noches sobre la piel de un carnero sacrificado. A tanto había llegado su temprana locura, que por soberbia se negaba a tomar decisiones en medio de la arena. Por eso Sansón pensaba ordenar la construcción de un palacio. Hubo muchos niños inconformes, hubo algunos latigazos, no hubo un solo padre que se atreviera a levantar una queja, pero todos encerraron a sus hijos para poder huir de esos insólitos arrebatos.
La tribu empezó a distanciarse de Sansón, aquí nació su gusto por vivir en las cuevas. Y así como los sonidos de la noche se vuelven imperceptibles en el dia, con el paso del tiempo, Sansón trató en vano de ir acallando el ruido que le producían en su mente los goces filisteos, para transformarlos en hazañas insensatas que, al igual que sus juegos, fueron de todos conocidos por los campos de Dan, entre Sora y Estaol.

Este Sábado 23 de Marzo
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